Fecal = Pendejo

Hasta hace relativamente poco uno podía pensar que la época en la que el Presidente de la República decía cuanta necedad le venía a la cabeza había terminado. Ahora está un tipo que no es un estadista ni nada, pero al menos tiene alguna idea de la seriedad, dignidad e importancia de su cargo. Oh desilusión. En un discurso con motivo del Día internacional de la lucha contra el uso indebido y tráfico ilícito de drogas, el presidente Felipe Calderón, obsesionado con el combate armado a los cárteles del narcotráfico y usando el espantajo de vendedores de drogas acechando a los niños en las calles, se avienta dos disparates notables. Primer disparate:

Qué paradoja que hoy: Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, se confirme, por ejemplo, que uno de los mayores ídolos de varias generaciones y el mayor vendedor de discos de música pop, se confirme que su muerte se debe precisamente a un uso indebido y excesivo de drogas, en lo que sería también la plenitud de la edad.

Y que a final de cuentas esta muerte dramática, trágica, de alguien que, teniéndolo todo: fama y dinero, fue a final de cuentas incapaz de sobrevivir a la muerte, que está encerrada precisamente en las adicciones.

No es necesario aclarar que “uno de los mayores ídolos de varias generaciones y el mayor vendedor de discos de música pop” es Michael Jackson. ¿Cómo sabe Calderón que Jackson murió por “uso indebido y excesivo de drogas”? No lo sabe. Al momento de ese discurso se especulaba que Jackson pudo morir a causa de una sobredosis de morfina, pero falta rato para tener los resultados definitivos de la autopsia. Pero si fuera cierto lo de la morfina, estamos hablando de una sustancia de prescripción médica perfectamente legal, con lo que su admonición contra Las Malvadas Drogas Malvadas que envenenan a Nuestros Niños se debilita.

Segundo disparate:

Y, al mismo tiempo, actuar y actuar intensa e incansablemente para […] que nuestros jóvenes, que les ha tocado vivir una época en que hay cada vez menos razones sólidas de creer; una juventud que ha sido, además, ha estado en el centro de las cuestiones existenciales más complejas.

Una juventud que por sus condiciones sociales, familiares, educativas, por falta de oportunidades, tienen pocos asideros trascendentes, que tienen poco que creer, que no creen en la familia, que no tuvieron; que no creen en la economía o en la escuela, que no creen en Dios, porque no lo conocen.

Que no creen en la sociedad, ni quien la representa. Esta falta de asideros trascendentales hace, precisamente, un caldo de cultivo para quienes usan y abusan de este vacío espiritual y existencial de nuestro tiempo.

Qué pésima redacción. Calderón se da vuelo enumerando una lista de supuestos problemas de la juventud, pero al final no dice para qué hay que trabajar por esos jóvenes tan atribulados. De no ser por el contexto uno no sabría de qué carajos está hablando.

Pero a pesar de la confusa sintaxis, el mensaje es claro: la juventud consume drogas porque no tiene “asideros trascendentales”, que en la neolengua de Calderón, el PAN y el catolicismo militante significa “valores”, y casi siempre “valores tradicionales católicos”. Más claro, los niños se drogan porque no tienen familia ni tienen dios, seguramente la familia que la Iglesia católica dice y el dios que la Iglesia católica dice.

¿Cómo sabe Calderón que la falta de familia y de Dios (ergo de religión) empujan a un muchacho al consumo de drogas? No lo sabe. Cree que lo sabe, porque es un lugar común del medio en el que se educó y en el que se mueve. ¿Dónde están las estadísticas que vinculan una baja religiosidad y/o una familia disfuncional (lo que sea que ambos conceptos signifiquen) con un consumo elevado de drogas? Siendo el Jefe del Estado, debe tener acceso a esa clase de datos. En su lugar usa las enseñanzas de las Carmelitas de Morelia o como se llame la orden que le pudrió la mente en su infancia.

El discurso de Calderón demuestra dos actitudes preocupantes. La más obvia, y la que más va a motivar quejas en esta semana (como las de la oposición legislativa, Tork, Antonio y el Tumbaburros) es que una vez más, como lo hizo en el Encuentro “Mundial” de las Familias, Calderón está poniendo sus creencias religiosas muy particulares y muy privadas como guías rectoras de las políticas públicas de un Estado oficialmente laico. Por si fuera poco, Calderón considera que cuando menos tres millones de no religiosos y ateos y una buena cantidad de familias no tradicionales y pretendidamente “disfuncionales”: madres solteras, familias divorciadas, familias de inmigrantes, parejas homosexuales, etcétera, son elementos antisociales, focos de drogadicción, “un peligro para México”.

Nada mal, considerando que 1) las elecciones legislativas en las que Calderón y el PAN se juegan la segunda mitad de su sexenio son en una semana, 2) el PAN hizo campaña centrado en “apoyar al Presidente” “para que la droga no llegue a nuestros hijos”, y 3) lo racional sería hacer ese discurso lo más incluyente posible. En ese contexto electoral, el discurso puede interpretarse como una promesa de campaña: Calderón está dispuesto a sacrificar al Estado laico en el altar de La Guerra Contra Las Drogas®, y va a apoyar con todo a iniciativas de asociaciones religiosas (muy seguramente católicas, misioneras por obligación) y a la familia nuclear, en respectivo detrimento de proyectos seculares (y de otras religiones) y de las familias no tradicionales.

Una más sutil, y que creo que es mucho más grave a largo plazo, es que a Felipe Calderón no parece preocuparle esa cosa llamada realidad. Se supone que el presidente debe ser la persona mejor informada del país, pero vemos que incluso en algo tan pequeño e insignificante como un suceso de la farándula, Calderón prefiere inventarse un Michael Jackson muerto por sobredosis a partir de un chisme no confirmado. En el otro caso, el de los ateos drogadictos, la combinación de los prejuicios católicos de Calderón con un vacío de información puede impactar negativamente a la sociedad de tal forma que su misma viabilidad se vea comprometida. Y todo por un cálculo político de corto plazo.

Hay varias explicaciones para esa situación: nadie en el gobierno federal puede proporcionar información fiable para que el presidente tome decisiones; sí hay información pero Calderón no la conoce; y la peor: sí hay información, Calderón la conoce pero no le importa y no la usa. De cualquier forma, tenemos que el funcionamiento del Estado termina basado en ocurrencias, frivolidades, lugares comunes, dogmas y supersticiones. Y ya vimos lo bien que nos fue la última vez que eso ocurrió.

Entonces, ¿ya sabe por quién votar el 5 de julio? Si usted es ateo, agnóstico, budista, (hijo de) madre soltera, (hijo de) padre divorciado o (hijo de) homosexual viviendo en pareja, ¿está dispuesto a votar por un partido cuyo principal militante dice que usted es detestable?

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Buenisima Entrada del Corte de los milagros. Creí que Fox era insuperable para decir pendejadas pero FECAL lo supera con éstas pendejadas que escupe.

Hoy ya se sabe que el PRI ganó de nuevo, Pendejo Fecal, la opción no esta en hacerte un War President, no te queda el traje, ni ese ni el de santo. Ni pedo, no duden en que el próximo presidente será el Enrique Peña Miento.

Puta Derecha.

Por cierto, que curioso:

y si ganó.

LOL Juanito

Chinguen a su madre los que me acusen.

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